Romance sonámbulo, Federico García Lorca
Cuando era muy joven, mucho, estuve muerta. Lo digo en el sentido literal: estuve muerta de verdad (todo el mes de mayo, por cierto). Con los ojos cerrados, el cerebro vacío, la respiración apagada. Me vi desde fuera y volví. Porque soy así: cabezota, incapaz de dejar algo a medias, y no había terminado de vivir.
Lo que pasa es que no volví sola. La muerte volvió conmigo.